Cómo lidiar con el miedo que provoca la “nueva normalidad”

Llegó el 1 de junio y con ello la llamada nueva normalidad, a la que sólo los trabajadores que regresan a las actividades esenciales (minería, construcción y producción cervecera)...
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Llegó el 1 de junio y con ello la llamada nueva normalidad, a la que sólo los trabajadores que regresan a las actividades esenciales (minería, construcción y producción cervecera) se arriesgan a ser parte de la, todavía, creciente curva de casos de COVID-19.

Si bien la tendencia mundial es que al terminar la cuarentena la gente salga a la “nueva normalidad”, en países como Argentina y España se empieza dar una tendencia: el síndrome de la cabaña, una afectación que no alcanza el grado de trastorno psicológico, pero que ha sido estudiada por Sandra Isella, piscóloga del Centro Psicológico Cepsim, en Madrid, y varios especialistas en la materia

Nos referimos a un estado anímico, mental y emocional que se ha estudiado en personas que, tras pasar un tiempo en reclusión forzosa, han tenido dificultades para volver a su situación previa al confinamiento”, declaró Isella en entrevista para el medio español ABC.

Miedo a la muerte

El nivel de estrés que provoca esta pandemia se combina con un incremento en casos de ansiedad y depresión y un miedo a la muerte que nace de la falsa ilusión de que la ciencia lo puede todo, como explica la filósofa Julieta Lomelí.

Siempre hemos tenido que defendernos de la naturaleza. Esta idea ilustrada de que podemos defendernos de la naturaleza con la razón y que nos empoderamos con la tecnología y la ciencia, sigue existiendo un poco”, declara en entrevista para Fórmula Digital.

En ello coincide la Doctora en Ciencias por la UNAM, Asunción Álvarez del Río, quien considera que se le dotó de un carácter religioso a la ciencia lo que provocó que “la humanidad se desentendiera de la muerte” hasta el punto en el que no se habla de ella: no es un tema prohibido, pero no se toca hasta que hay que ir a la funeraria.

Esta pandemia nos agarró en un momento en el que a nivel general, en todas las sociedades occidentales, el tema de la muerte está en el cajón, un tema del que no queremos hablar, del que no queremos saber. Si tú revisas cómo aprendimos a no hablar de la muerte, no aprendimos a hablar de la muerte: simplemente no se habla”.

Lomelí Balver, doctorante del Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM, señala que en el siglo XI, de acuerdo con investigaciones del historiador francés Georges Duby, la muerte en soledad no existía, mientras que hoy no sólo es un miedo a la muerte por contagio, sino morir en un contexto desolador,desde la perspectiva de la crisis económica o por el hecho de que al hospital sólo ingresan pacientes, sin familiares.

Mucha gente perdió sus trabajos, mucha gente de verdad la está pasando muy mal por el confinamiento, y no porque estén encerrados, sino porque no circula el capital, entonces también hay un miedo a la muerte por hambre y por soledad”, refiere la filósofa.

Álvarez del Río afirma que la pandemia nos obliga a repensar la muerte, lo que nos puede llevar a dos posibles caminos: reforzamos nuestro miedo o la reconocemos como parte esencial de la vida humana, pues dota de sentido la existencia.




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