Con danzas, peregrinos veneran a la Virgen

Pies descalzos, llagas en las plantas, rodillas lastimadas y cansancio que carcome los huesos, se olvidan al llegar a los pies de la Virgen de Guadalupe, a quien sólo...
danzas-650x370

Pies descalzos, llagas en las plantas, rodillas lastimadas y cansancio que carcome los huesos, se olvidan al llegar a los pies de la Virgen de Guadalupe, a quien sólo se puede contemplar un momento porque, si se quiere permanecer más tiempo, los guardianes de la imagen lo impiden, pues hay miles de peregrinos que quieren contemplarla.

Originario de Cuitláhuac, Veracruz, José Manuel Domínguez nos dice que viene en peregrinación a pie acompañado por 32 personas, que hicieron nueve días hasta llegar ante los pies de La Guadalupana, como lo repite desde hace 28 años.

La situación es difícil en Veracruz, hay muchos asaltos y atentados contra quien cruza determinadas zonas, pero eso no nos importa, porque sabemos que estamos protegidos por la virgen

Destacó que la fe mueve montañas, y en su caso los hace llegar sin problemas hasta su destino, para manifestarle su amor a María.

Dijo que su grupo se llama Santa María de Guadalupe, y que con gran amor vienen cada año a alabar a Dios y a la Virgen de Guadalupe con los pies.

El peregrino dijo que para tantos días de viaje requieren de un permiso en el trabajo, pero que sus jefes se los otorgan con gusto porque saben que su procesión no sólo la hacen para ellos, sino que piden por su pueblo y su comunidad, para que no sufran embates de la delincuencia, hoy tan ferozmente arraigada en Veracruz.

Las danzas siguen y siguen, como la misma vida, pues cada paso y movimiento rítmico tienen un significado, como es el caso de la Danza de los negritos, que habla de los afrodescendientes que sufrieron mucho para adaptarse a la nueva tierra, pero que nunca dejaron perder sus bailes que eran lo que les daba un poco de alegría.

José Ramón Fernández explica que, más allá de los símbolos que pudiera tener, se trata de una tradición que viene desde los abuelos, y que se ha transmitido de generación en generación, y procuran que más jóvenes se integren para que esa tradición no acabe nunca.

“Ya pasaron muchos abuelos transmitiéndonos la tradición y nosotros queremos seguir haciendo lo mismo, para que los chavos aprendan y nunca se acaben nuestra tradiciones”, expresó.

Peregrinos, los mueve la fe
De Auacatlán, Puebla, José Ignacio Oropeza nos habla de la Danza de los rejoneros, que consiste en poner un estandarte, y en su parte alta se ponen tejones o zorras, los danzantes bailan alrededor de ellas, para después fingir la entrada de un toro, que es de cartón, que quiere embestir a los danzantes, quienes lo empiezan a torear.

De Zacatlán, Puebla, interpreten la danza de los toreadores, para lo que se visten de charros, chinas poblanas y de toreros, que imitan un traje de luces con el que dan vida a una especie de arlequines interpretados por menores de edad.

Aquí coincidimos muchos danzantes, indica; de muchas partes del país, cada quien de acuerdo con sus tradiciones y costumbres viene a rendirle homenaje a la Virgen de Guadalupe, y aunque no nos conocemos, coincidimos en que es la mejor manera de venerarla.

Beatriz Martínez llegó a la Basílica peregrinando desde Texas

Como todo, indica, el tiempo no pasa en balde y nos vamos haciendo viejos; ahora yo enseño a los jóvenes y poco a poco nos van remplazando, porque lo importante es que estas tradiciones no se pierdan.

De Tequisquiapan, Querétaro, Marco Antonio baila la Danza del rey Celso, que interpretan para venerar a “la Reina de todos los mexicanos”, porque, dice, aunque hay muchos que no creen, pero igual ella ve por todos nosotros.

Son unos 40 bailadores que usan un penacho con la Virgen de Guadalupe, así como espejos pegados y vestimenta colorida, interpretan a moros y cristianos, en eterna lucha entre malos y buenos.

Las ceremonias en la Basílica de Guadalupe se repiten una y otra vez, siempre terminan con urras y mariachis entonando Las Mañanitas, como preámbulo a Las Mañanitas que entonarán millones de mexicanos la madrugada de mañana 12 de diciembre.

También en los altavoces se escuchan una y otra vez, los llamados a reportarse ante tal o cual lugar, porque ahí los esperan sus familiares, porque basta un descuido para perder al hijo, al hermano y a los amigos




Articulos Relacionados