Con taller de defensa personal buscan evitar violencia feminicida en el Istmo

Mano Abierta se llama el taller de defensa personal para mujeres istmeñas que Majloc Arellano imparte desde hace dos meses para prevenir la violencia y el acoso que ellas...
▲ Mujeres del municipio de Lagunas, Oaxaca, en la región del istmo de Tehuantepec, toman el taller de defensa personal Mano Abierta, en una casa que acondicionó el instructor Majloc Arellano, originario de Veracruz.
▲ Mujeres del municipio de Lagunas, Oaxaca, en la región del istmo de Tehuantepec, toman el taller de defensa personal Mano Abierta, en una casa que acondicionó el instructor Majloc Arellano, originario de Veracruz.

Mano Abierta se llama el taller de defensa personal para mujeres istmeñas que Majloc Arellano imparte desde hace dos meses para prevenir la violencia y el acoso que ellas viven todos los días, buscando romper el silencio y evitar los feminicidios. El taller, basado en el estilo Shotokan –primero del Karate-Do japonés–, lo ha compartido con mujeres del municipio de Asunción Ixtaltepec y de la localidad de Lagunas y desde hace tres años en su natal Xalapa, Veracruz.

Majloc, de 34 años de edad, cuenta que su intención es ayudar a las mujeres en su protección y cuidado a fin de evitar la violencia feminicida; contribuir a que no se conviertan en víctimas de la violencia de género y se defiendan de cualquier persona que intente agredirlas o violentarlas.

Sus alumnas son jóvenes de 15 a 18 años de edad o madres que buscan aprender la defensa personal para el cuidado de sus familiares cuando caminan por las calles, en el transporte público o en las escuelas, donde se ha incrementado el acoso escolar.

Maijoc dividió el taller de defensa personal en dos módulos. En el primero se le enseña a las mujeres a ocupar su cuerpo y su mente; se les dota de herramientas para obstaculizar, medir distancia y calcular peso del agresor. En el segundo se trabaja el enfrentamiento que pudiera darse con el atacante en caso de traer cuchillo u otro tipo de arma.

Las chicas que toman el taller salen con un aprendizaje amplio en su cuidado personal. Recuerdo a una alumna que asistió y me platicó que dejó a su novio por violento, y que gracias al taller descubrió que vivía violencia y no quería aceptarlo. Es cuando digo que vale la pena aportar lo que sabemos, dijo.

Resaltó que es importante defender el derecho a ser personas libres y que las mujeres en circunstancias violentas adquieran conocimientos para protegerse.

Antes era una opción, ahora una necesidad

Antes era opcional, ahora debe ser una necesidad. A mis alumnas le digo que prefiero que las metan a la cárcel por romper un foco, pero que no sean parte de las estadísticas del feminicidio.

Estoy listo para compartir mis saberes con las mujeres, me considero un aliado de ellas, estoy contento de que aprendan y lo lleven a la práctica, únicamente entre ellas podrán salvarse, y mi mayor recomendación es que hagan grupos de mujeres y se auxilien, manifestó.




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